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lunes, 25 de noviembre de 2013

PROBLEMAS SOCIOCULTURALES CONTEMPORÁNEOS






Feminismo



El feminismo en América Latina aparece como actor social internacional con la Conferencia Mundial sobre la Mujer realizada en Méjico en 1975. Antes de eso  existía un feminismo endeble, cercano a las clases altas, más subordinado al sufragismo o al anarquismo. Solo en algunos países aparecen figuras de origen popular, relacionadas con las luchas populares.
Es un movimiento con profundas raíces históricas, que se ha visto obligado a remozarse casi constantemente. Dado que su lucha no puede terminar mientras  se continúa violando los derechos  de la mujer.  Hoy, gracias a esa batalla constante, posee la consideración y el respeto tanto  académico como  social.   Prueba de esto es el peso que tiene  institucionalmente dentro del Estado y en tanto y en cuanto han logrado contribuir fuertemente en las políticas públicas.
“El papel central, en consecuencia, del movimiento feminista es la redefinición o resignificación de la realidad, es decir, la subversión de los códigos culturales dominantes como una de sus prácticas fundamentales. [1]
Lo que no ha podido subvertir o redefinir o resignificar el movimiento feminista son los códigos culturales inmersos en el inconsciente de muchas mujeres que continúan con acciones, conscientes o inconscientes, defendiendo el machismo, aún en contra de sí mismas.  Es ese “chip” que aún continúa en nuestro adn activado, el que hace que la lucha deba continuar.
A finales de los años sesenta y principios de los setenta, surgieron en América Latina movimientos que ampliaron y radicalizaron la clásica confrontación entre las clases sociales. Es el período de las luchas nacional- populares. Las feministas, aún débiles como movimiento, se sumaron a estas luchas y se confundieron con otros movimientos sociales y políticos. Esa experiencia creará las bases para las reflexiones posteriores sobre las relaciones de poder en el interior de los sindicatos, partidos y movimientos guerrilleros, que cuestionaron la forma desigual en que se distribuían los roles en las luchas por la democracia y los derechos humanos. La actividad clandestina y las violaciones a los derechos humanos —incluida la suspensión de los derechos civiles y políticos— pusieron al movimiento popular de mujeres en el centro de la acción desde dos perspectivas: la lucha por la “sobrevivencia”, como se denomina a la librada para hacer efectivas las demandas sociales, y la lucha por la vida y los derechos humanos.” [2]

El feminismo aparece como proyecto político, en los países de la región latinoamericana,  con la vuelta a la democracia. Los frutos son relativamente exiguos, no por ello menos representativos. Por ejemplo en Brasil, se crea el crea el Consejo Nacional de Mujeres (1988), con la Reforma Constitucional, siendo este un espacio, aportado por el movimiento feminista,  que coloca en un lugar de cierto poder a la mujer. No se puede hablar de poder en valor absoluto, dado que es mucho el camino que aún debe recorrer la mujer  para acceder a todos los derechos que le corresponden y que aún le son vedados. “En Chile, la lucha contra Pinochet se compensó con la creación del Servicio Nacional de las Mujeres (SERNAM), de indiscutible valor en la construcción de la institucionalidad de género, mientras que en la Argentina se abrieron las puertas para aprobar las leyes de cupo femenino en las listas de candidatos, que incrementaron su participación política, todos logros que trascendieron las fronteras y se convirtieron en modelos para otros países.”[3]
 “La década de los noventa también se caracterizó por una creciente participación del movimiento feminista en las ONG, que generó una inevitable tensión entre las asociaciones y las beneficiarias. Un importante debate sobre el corporativismo, la representatividad de las instituciones, las redes y el acceso a las fuentes de financiamiento introdujo en todos los países latinoamericanos desafíos que casi siempre se resolvieron positivamente mediante el recurso a la diversidad. Prosperaron asociaciones de mujeres cercanas al feminismo y especializadas en temas o problemas estratégicos, diferenciándose de otras que se orientaron hacia la lucha política. En la mayoría de los países esas ONG propiciaron alianzas saludables, que sumaron a la movilización por los derechos del sector a asociaciones de todo tipo. Grupos homosexuales, defensores de la infancia, ambientalistas o de educación popular adoptaron el formato de red para operar en forma conjunta, anticipándose a una modalidad de interacción propia de la sociedad contemporánea. Otro de los aportes destacables de estas organizaciones fue su capacidad de análisis y la apropiación y desarrollo de un pensamiento latinoamericano con un enfoque feminista.
Según las visiones más críticas de esta corriente, aunque internacional en sus objetivos, el feminismo latinoamericano debe fijarse como meta la transformación del continente, en lugar de caer sólo en la elaboración académica, el lobby político y la provisión de “cuadros” a la tecnocracia de género, que ya está incorporada en los estamentos gubernamentales y los organismos multilaterales.
Si bien el feminismo facilitó la existencia de una agenda compartida entre sociedad civil y Estado, este proceso ha sido una construcción plagada de conflictos y tensiones con los partidos políticos y el Estado, así como dentro del propio movimiento. En los encuentros feministas se debatió sobre la necesidad de la inclusión de todas las corrientes, mientras que en las reuniones gubernamentales se destacó la búsqueda de consensos con las fuerzas políticas. El movimiento pugnó por la ampliación de las agendas, en discrepancia con las denominadas “femócratas” respecto del ritmo y el contenido de los cambios posibles. Los temas en disputa se refirieron principalmente a los derechos reproductivos, a la jerarquía de los mecanismos institucionales y a la legitimidad de las cuotas electorales. A pesar de las críticas y discrepancias en ambos procesos —el de la sociedad civil y el gubernamental—, se establecieron alianzas que favorecieron la adopción de políticas públicas y la creación de mecanismos institucionales.”[4]
“En el saldo positivo dejado por el feminismo en los últimos treinta años figura el enriquecimiento del concepto de derechos humanos; la adopción de una noción de discriminación (Montaño, 2006), ciudadanía y democracia que supera los sesgos de género; los límites impuestos al Estado (por ejemplo, en las políticas reproductivas); la sanción de la violencia doméstica; el reconocimiento de la diversidad de arreglos familiares; la naturalización de las opciones sexuales, el derecho a la representación y la voz pública frente a las voces confesionales que pugnan por colocar a la mujer como actor reconocido pero sin autonomía. “[5]
Algunos de los lemas o banderas  utilizados por las mujeres feministas en América Latina fueron: “violencia contra la mujer” en la década de 1980. En esa misma década se realiza el Encuentro Feminista de Valinhos en San Pablo y se  aprueba el lema: “Quien ama no mata, no humilla, no maltrata”. Surgen allí  las bases para la creación de delegaciones especiales de atención a la mujer.
Logros
“El movimiento feminista latinoamericano, ya sea en su dimensión autónoma o institucionalizada, ha obtenido numerosos logros en favor de la igualdad y la equidad de las sociedades. Cinco son los más importantes:
• En la esfera política, colocó el tema de las cuotas y la representación política paritaria, con todas sus implicancias para la democracia y la ciudadanía;
• En la esfera económica, logró que la cuestión del trabajo doméstico no remunerado formara parte del diseño de las políticas públicas en algunos países;
• En el ámbito de los derechos, derribó la frontera público/privada, poniendo fin a la impunidad en torno a la violencia contra la mujer;
• En el ámbito de las políticas públicas, otorgó legitimidad y estatuto jurídico a las políticas transversales;
• En cuando al reconocimiento de los derechos reproductivos y la despenalización del aborto, se dieron pasos significativos y se abrió un camino a la reflexión sobre la separación entre el Estado y la Iglesia.”[6]
Los movimientos feministas y la globalización
Gracias al efecto movilizador de la corriente internacionalista feminista, y en red, estos beneficios, antes mencionados, se reprodujeron en varios países y amplificaron las acciones nacionales. Es decir la Globalización y las nuevas tecnologías no solo sirven a los intereses económicos sino también sirven a todos los movimientos que intercomunicados pueden ayudar a mejorar diversas situaciones en distintas partes del mundo.
Sin embargo, y a pesar de los efectos benéficos de esa gran intercomunicación que existe en el mundo a través de las tecnologías de información y comunicación (TICS), existen una gran cantidad de países dónde la mujer sigue siendo discriminada y tratada como incapaz por sus respectivas leyes.
“603 millones de mujeres en el mundo, casi el 19 por ciento, viven en países donde según ONU Mujeres, que preside Michelle Bachelet (informe de julio de 2011), la violencia doméstica no es un delito del todo. [La Sra. Phumzile Mlambo-Ngcuka, de nacionalidad sudafricana, tomó posesión de su cargo como Directora Ejecutiva de ONU Mujeres el 19 de agosto del corriente año en Nueva York.]
A la violencia se suman discriminaciones jurídicas múltiples. En Irán, el Código Penal contempla la pena de muerte a pedradas para mujeres adúlteras. Los hombres pueden divorciarse cuando quieren y tienen la custodia de los niños. El testimonio de una mujer en la Justicia vale la mitad que el de un hombre. El hombre puede prohibir a su esposa trabajar fuera del hogar. En Arabia Saudita, las mujeres son inferiores jurídicamente en casi todos los planos y además no pueden manejar. Varias de ellas están presas por haber desafiado en estos días esta prohibición. En Libia, uno de los nuevos líderes, Mustafá Abdelyalil, declaró que se derogarán las restricciones a la poligamia. Cada hombre podrá tener cuatro esposas. Ante las protestas, se enmendó diciendo que se mantendrá la ley que otorga a la primera esposa el derecho a permitir o no los demás matrimonios del marido. En Turquía, la Corte Suprema de Apelaciones despertó la protesta pública cuando ratificó la decisión de un juzgado local de Mardim, que redujo la condena a 26 hombres (algunos políticos, profesores y militares) que mantuvieron relaciones sexuales pagas con una niña de 13 años. La Corte alegó que “la niña dio su consentimiento a las relaciones y era consciente de sus actos”. En esa región hubo en 2010, 73 muertes por violencia doméstica y 113 mujeres se suicidaron por presiones familiares. Frente a estos crímenes y afrentas continuas a la moral más elemental, a la violación de las leyes cuando las hay, a la impunidad, un reciente llamado mundial de la ONU exigía “Ni una más”.”[7]
En todos estos países donde seguramente muchos aspectos de la globalización tienen injerencia, en esta área no tienen, prácticamente, ninguna.
Logros del movimiento feminista en Argentina
En Argentina la igualdad de derechos de la mujer,  tanto civiles como políticos, tuvo una evolución a lo largo del siglo XX y XXI. Antes de esto la mujer se encontraba subordinada a la autoridad del padre primero y del marido después.
Cronológicamente, podemos destacar los siguientes derechos adquiridos por la Mujer Argentina:
·         1926 Ley 11357 En su articulado, la ley estipuló la igualdad entre hombres y mujeres (solteras, divorciadas o viudas) mayores de edad, para ejercer todos los derechos y funciones civiles.
·         1927 La provincia de San Juan aprueba por ley el sufragio femenino.
·         1947 Ley 13.010 otorga a las mujeres el voto. Significó igualdad de derechos políticos frente al hombre.
·         1949 La reforma de la Constitución Nacional permite que el sufragio femenino llegue a todo el país.
·         1951 Se realiza la 1° elección con voto femenino, con mujeres como electoras y candidatas.
·         1968 Ley 17.711 otorga a las mujeres la plena capacidad civil, es decir igualándolas jurídicamente a los hombres.
·         1969 Ley 18.248 obligaba a utilizar, después del apellido de soltera, la preposición “de” y el apellido del esposo.
·         1985 Argentina ratificó la convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra las mujeres, la convención Americana de Derechos Humanos, el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, así como su Protocolo Facultativo y el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales.
·         1991 Ley 24.012. Llamada “Ley de Cupo”. establece que las listas que se presenten deberán tener un mínimo de 30% de mujeres de los candidatos en los cargos a elegir, y en proporciones con posibilidad de ser electas. Las listas que no cumplan con ese requisito no serán oficializadas.
·         1993 Se promulga el decreto 379, reglamentario de la ley 24.012: el cupo del 30% debe entenderse como la cantidad mínima, y debe incluirse una mujer cada dos varones. Los partidos interpretan que la probabilidad de “ser elegida” se refiere a los escaños a renovar en una provincia, y no a los del partido. Las candidatas, se ven obligadas a recurrir a la Cámara Nacional Electoral, que falla a favor de sus demandas.
·         1994 Reforma de la Constitución Nacional Artículo 75 inciso 22 Ésta asignó como principio general, el de la supralegalidad de los tratados internacionales de toda clase: los tratados prevalecen sobre las leyes, obligando a los jueces argentinos a la aplicación de dichas normas
·         1997 Ley Nº 24.828 Incorpora a las amas de casas al sistema integrado de jubilaciones y pensiones; el Plan para la Igualdad de Oportunidades entre varones y mujeres en el mundo laboral
·         1998 Ley Nº 25.013 Reforma Laboral introdujo la figura del despido discriminatorio por razón de raza, sexo, religión, ideología, u opinión política o gremial.
·         2000 Decreto 1246 deroga el 379 de 1993. Este decreto especifica uno por uno como deberán incluirse las mujeres para los casos de renovación de un cargo o ningún cargo, dónde si o si en el primer o segundo lugar debe ir una mujer. Si se renuevan dos, una mujer deberá ir como candidata en uno de los primeros tres lugares. Y si se renuevan  más, deberá ir una mujer cada dos varones.
·         2009 Ley 26.485 Ley de protección integral para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres en los ámbitos en que desarrollen sus relaciones interpersonales.

Está pendiente la despenalización del aborto. Desde 1991, de acuerdo a lo acordado en una reunión de los grupos feministas de Latinoamérica y el Caribe en San Bernardo, Argentina, se celebra el “Día de la Despenalización del Aborto en América Latina y el Caribe”.



Bibliografía
1.      Montaño Virreira, Sonia y Sanz Ardaya, Mariana. Movimientos Sociales de Mujeres. EL Feminismo.
2.      BIBLIOTECA BERNARDO KLIKSBERG Suplemento especial de Página 12  “¿Cómo enfrentar la pobreza y la  desigualdad?”  Suplemento N° 9 Mujeres, el mayor grupo discriminado de todo el planeta. [on line: http://programaamartyasen.org.ar/biblioteca/archivos/suplementos-de-pagina-12-biblioteca-bernardo-kliksberg/]
3.      On line: http://www.scielo.org.ar/pdf/mora/v16n2/v16n2a01.pdf
6.      On line:
7.      On line: http://cecopal.org/blogart/?p=109
9.      On line:
10    On line:


[1] Montaño Virreira, Sonia y Sanz Ardaya, Mariana. Movimientos Sociales de Mujeres. EL Feminismo. Pag. 83
[2] Ídem Anterior Pag. 84
[3]Montaño Virreira, Sonia y Sanz Ardaya, Mariana. Movimientos Sociales de Mujeres. EL Feminismo. Pag. 85
[4] Montaño Virreira, Sonia y Sanz Ardaya, Mariana. Movimientos Sociales de Mujeres. EL Feminismo. Pag. 87
[5] Ídem anterior. Pag. 90
[6] Montaño Virreira, Sonia y Sanz Ardaya, Mariana. Movimientos Sociales de Mujeres. EL Feminismo. Pag. 95
[7] BIBLIOTECA BERNARDO KLIKSBERG Suplemento especial de Página 12  “¿Cómo enfrentar la pobreza y la  desigualdad?” 9 Mujeres, el mayor grupo discriminado de todo el planeta


domingo, 24 de noviembre de 2013

Historia Social Argentina: LAS MONTONERAS Y EL CORDOBAZO





LA OPOSICIÓN ENTRE BUENOS AIRES Y LAS PROVINCIAS, PRESENTE CON UN SIGLO DE DIFERENCIA, LAS MONTONERAS Y EL CORDOBAZO



INTRODUCCIÓN

El presente trabajo mostrará que la oposición entre Buenos Aires y las provincias, existente en la mitad del siglo XIX, puesta de manifiesto en el accionar de, y contra, Las Montoneras, resurge con la misma virulencia en la mitad del siglo XX,  notorio en El Cordobazo, y para ser más exacto, en lo que realmente fue un Argentinazo.
Para el desarrollo de la hipótesis, el lector encontrará el contexto en el que sucedieron ambos momentos de la historia y los actores sociales que intervinieron.
Como conclusión analizaremos los puntos en común de ambos períodos, que le  permitirán al lector tener una prueba concreta de cómo el período del Cordobazo (Argentinazo), fue revivir los tiempos de Las Montoneras, en cuanto a la oposición entre Buenos Aires y las provincias.

DESARROLLO

LA MONTONERAS
 “Sin Rosas, los sectores opositores que se habían asociado, se lanzan al combate entre ellos por mayor poder y privilegios, y para ello todos tratan de debilitar al federalismo consolidando la dependencia.
Predican la incapacidad del criollo, reaccionan contra la “barbarie” y dañan valores tradicionales  en beneficio de otros propios del liberalismo.”[1]
En la Batalla de Pavón, 17 de Septiembre de 1861, Bartolomé Mitre, resulta dudosamente vencedor. Buenos Aires se incorpora a la Nación.
 “Pavón no es solo una victoria militar, es un triunfo de la civilización sobre los elementos de guerra  de la barbarie, escribe Mitre a su ministro de guerra…”[2]
El 22 de noviembre en la Cañada de Gómez, a manos de Venancio Flores, cae la oficialidad del ejército federal, los sorprendieron durmiendo y muchos fueron degollados. Se desata una ola de sangre en la Argentina.
“…calló la prensa de Buenos Aires, ilustrada y titulada principista; y calló el general Mitre…”    [3]  
¿Dónde está la barbarie? ¿En manos de las provincias o en manos de Buenos Aires?
“La pretensión de estos exponentes de la civilización era expoliar a las provincias productoras de materias primas, alimentos y de otros bienes, para beneficio del puerto de Buenos Aires.
El unitarismo porteño requería ser prebendado en un país agroexportador, al actuar asimismo a favor de potencias extranjeras, ahogando toda posibilidad de competencia interna. “[4]
Mientras tanto el Paraguay, con José Rodríguez de Francia, primero, luego con Carlos Antonio López, y por último con Francisco Solano López había logrado el desarrollo basado en los propios recursos. La economía era próspera. No había deuda externa y la moneda era estable.
Podría decirse que Paraguay era económicamente, un ejemplo. Claro está que esto no era del agrado de las grandes potencias.
“En 1864, desde Asunción, Edward Thornton (diplomático británico)… expresó… que el Paraguay podía impedir el desarrollo y progreso de todos sus vecinos, por lo cual la presencia de esa república era nociva, y su extinción como nacionalidad o la caída de la familia reinante debía ser provechosa para su propio pueblo como también para todo el mundo.”[5]
Mitre, expresa, “La República está en el imprescindible deber de formar alianza con el Brasil a fin de derrocar esa abominable dictadura de López y abrir al comercio del mundo esa espléndida y magnífica región que posee, a la vez, los más variados productos de los trópicos y de los ríos navegables para explotarlos.”[6]     
La República Argentina declara la guerra definitivamente en 1865.                              
En tanto,  “Los Federales comprendieron que en los esteros del Paraguay se jugaba también su destino y, no obstante la propaganda mitrista la disfrazaba de nacional, la guerra contra Paraguay era enormemente impopular.”[7]
Paradójicamente  “La guerra se hacía con los guardias nacionales  no sublevados y los prisioneros de guerra paraguayos. Con las tropas de línea, más disciplinadas, el mitrismo protegía a sus gobernadores (aliados) contra sus gobernados.”[8]


“El caudillo catamarqueño Felipe Varela lanzó una proclama llamando a la rebelión y a no participar en una guerra fratricida diciendo: "Ser porteño es ser ciudadano exclusivista y ser provinciano es ser mendigo sin patria, sin libertad, sin derechos. Esta es la política del gobierno de Mitre. Soldados Federales, nuestro programa es la práctica estricta de la Constitución jurada, el orden común, la amistad con el Paraguay y la unión con las demás repúblicas americanas".”[9]
Así en el tratado de la “triple infamia”, como lo llama Jose María Rosa en su libro “La Guerra del Paraguay y las Montoneras Argentinas”, Paraguay era entregada como despojo de guerra. “Trama paciente y prolijamente urdida por el imperio” decía el Diario El Pueblo.
Felipe Varela, Jefe de una de las montoneras, expresa en su Proclama de diciembre de 1866:
“Tal es el odio que aquellos fraticidas porteños tienen a los provincianos, que muchos de nuestros pueblos han sido desolados, saqueados y asesinados por los aleves puñales de los degolladores de oficio: Sarmiento, Sandes, Paunero, Campos, Irrazaval  y otros varios dignos de Mitre.”[10]
Para hablar sobre el gaucho, la tropa de las montoneras, que mejor que Martín Fierro:
“Para él son los calabozos, / para él las duras prisiones. / En su boca no hay razones / aunque la razón le sobre, / que son campanas de palo / las razones de los pobres”.[11] 
José Hernández con Martín Fierro contribuye a la causa de los gauchos y de todos los oprimidos de cualquier parte del mundo.
En estos tiempos no se distingue entre nativos o gauchos, ni a los hacinados en los suburbios.
“El gaucho, al comenzar la llamada conquista del desierto, fue perseguido utilizando para ello la ley contra la vagancia y llevado a los fortines para combatir a los indios, consolidando su vasallaje y sometimiento. La exigencia de la papeleta para conchabarse en alguna estancia, solamente por la comida, y no ser remitido a la frontera, potenciaba su esclavitud.
Así, salvo que se alzase como gaucho matrero (Por ejemplo, como parte de las montoneras), formaba parte de un ejército de mano de obra casi gratuita, acumulando riquezas para otros y andando mal pero acostumbrau”.[12]
Hasta aquí es muy fácil poder entender que había una fuerte oposición entre Buenos Aires y las Provincias. ¿Ahora la cuestión era solo política, era racismo  o el trasfondo era económico?
Todos estos ítems tenían cierto asidero, pero lo que tenía más fuerza era la cuestión económica. 
Buenos Aires quería exportar los productos de la ganadería y comprar en cambio los productos extranjeros, eran por lo tanto libre cambistas.
Del otro lado estaba el interior, carente de productos exportables, poseedor de una industria rudimentaria que abastecía el mercado interno y que por lo tanto la introducción de productos extranjeros significaba la ruina.
Según Milcíades Peña, ambos tenían plena conciencia de sus intereses.
Agregado a esto estaba la cuestión de la aduana, que de alguna manera hermanaba a todas las provincias, pues prácticamente todo lo que se importaba o exportaba pasaba por la Aduana de Buenos Aires.
Así Buenos Aires se quedaba con todo el producido de la Aduana, sin otorgar participación alguna al resto de las provincias.
Esencialmente Buenos Aires tiene el monopolio de la Aduana y del puerto Nacional.
Mitre como presidente de la Nación lo que hizo fue “volcar por la fuerza las situaciones provinciales a su favor, para dirigir una organización nacional con hegemonía de Buenos Aires. “[13]
“El conflicto con Buenos Aires estuvo a punto de desmembrar al país en varias republiquetas liliputienses.  (…) Era una verdadera tragedia que las industrias criollas, notoriamente atrasadas, para conservar sus mercados locales, debieron fragmentar el país renunciando así a construir el gran mercado nacional. Porque este debía fatalmente ser controlado por la burguesía porteña, y ello significaba el libre cambio, es decir, entregar el mercado nacional a la industria inglesa. La historia no brindaba ninguna salida para este círculo de hierro.”[14]
Las montoneras aparecen para romper esta hegemonía de Buenos Aires. “La montonera conjugó en su seno al gauchaje del litoral, privado de su tradicional modo de vida por la valorización de la carne que trajo consigo el comercio libre, con los más variados sectores de la población del interior, destruidas sus fuentes de subsistencia por la competencia inglesa.
(…) a su frente galopaban los caudillos, representantes de los ganaderos del litoral y de los comerciantes y terratenientes del interior, empobrecidos también ellos por la política de la oligarquía comercial y estancieril porteña.”[15]
“A pesar de contar con un importante apoyo popular, Varela fue derrotado por las fuerzas nacionales en 1867. Como decía la zamba de Vargas, nada podían hacer las lanzas contra los modernos fusiles de Buenos Aires.”[16]

El CORDOBAZO
El 16 de septiembre de 1955 se produce la sublevación autodenominada “Revolución Libertadora”, movimiento encabezado por el general Eduardo Lonardi, que derrocó al gobierno constitucional del general Juan Domingo Perón. El 13 de noviembre de 1955, Lonardi sería reemplazado por el general Pedro Eugenio Aramburu.
Fermín Chavez, Revista Primera Plana Nº 507, 13 de septiembre de 1973, expresa que el Gobierno de Perón había herido sensiblemente a las minorías oligárquicas y a la burguesía del país, al igual que a los intereses británicos, que terminan uniéndose a quienes les ofrecen una posibilidad de revancha, los militares y su “Revolución Libertadora”.
El  28 de junio de 1966, once años después, el teniente general Juan Carlos Onganía derroca al gobierno democrático de Arturo Illia y da inicio a la dictadura autodenominada Revolución Argentina.
"Este gobierno es una mezcla de lo peor que tiene cada sistema: del liberalismo, aplica el libre cambio y la libre empresa, del fascismo y variantes feudales diversas, el autoritarismo, las jerarquías consideradas como de orden divino; del cristianismo, la moralina ultramontana, el clericalismo, la utilización reaccionaria de los sentimientos religiosos para sostener todo lo que es orden establecido, …"[17]
Emerge, lo que Guillermo O´Donnell en su libro El Estado Burocrático Autoritario, llama,  precisamente, Estado Burocrático Autoritario. Este estado se  caracteriza por una estructura de clases subordinada a las fracciones superiores de una burguesía altamente oligopólica y trasnacionalizada. Institucionalmente, adquieren peso decisivo las especializadas en la coacción y las que intentarán llevar a cabo la normalización de la economía. Hay exclusión política de un sector popular previamente activo. Por lo tanto hay supresión de la ciudadanía y de la democracia política.

Este estado excluye económicamente a los sectores populares en beneficio de grandes unidades oligopólicas de capital privado y de algunas instituciones estatales, acrecentando las diferencias. Promueve, además, una mayor trasnacionalización.
Es en este estado que luego de casi 3 años de gobierno la situación se torna insostenible.
“Los atropellos, la opresión, el desconocimiento de un sin números de derechos, la vergüenza de todos los actos de gobierno, los problemas del estudiantado y los centros vecinales se suman.”[18]
Tal y como expresa Guillermo O´Donnell, en su libro antes citado, los masivos alzamientos que se producen en los grandes centros urbanos en parte expresan y en parte disparan las tensiones acumuladas desde que se implantara el llamado Estado Burocrático Autoritario.
Para tener una idea global de los alzamientos de aquel momento trasladamos en forma de cuadro lo expresado por los historiadores rosarinos, Leonidas Ceruti y Mirta Sellares.
1969


CÓRDOBA

ROSARIO

TUCUMÁN


CORRIENTES

MENDOZA

RIO NEGRO
MAYO
14, 20.
29 (CORDOBAZO)

16, 17, 18, 20.
21 (ROSARIAZO, fuerte base estudiantil)
22, 23, 25
13
15, 20
16 Capital Federal envía el Ejército y en Formosa la Gendarmería está acuartelada
20


30 DE MAYO PARO GENERAL DE LA CGT
JUNIO


20




SEPTIEMBRE
12
7, 8, 12
15
16 (ROSARIAZO proletario)
17 (el Ejercito se hace cargo de la represión)
12 LA HUELGA SE EXTIENDE POR TODO EL PAÍS
12
(Cipolleti, levantamiento masivo)



Cronología de los diversos acontecimientos en contra de la dictadura, basadas en “El Rosariazo día por día” de Leonidas Ceruti y Mirta Sellares. On line: http://www.elortiba.org/rsriazo.html
Este cuadro da la idea de cómo lo que se llamó Cordobazo fue un verdadero Argentinazo.
Con todo esto la misión suprema del Estado Burocrático Autoritario, del que nos habla O´Donnell, muere espectacularmente pues el orden y la paz social que había venido a garantizar, se habían diluido junto con los primeros disturbios. Hiriendo mortalmente a la dictadura.
El cordobazo fue  “el momento más alto a que llega el proletariado en la lucha de clases en nuestro país.”[19] Porque “la lucha de clases es el motor de la historia, y (…) la concepción sobre el estado en la sociedad dividida en clases antagónicas.”[20] Y porque se produce “La participación masiva y casi total del proletariado de una ciudad industrial como Córdoba, (…) acompañado por el movimiento estudiantil  y sectores de las capas medias”  Y significa “la ocupación durante varios días, de casi toda la ciudad, donde la ley la dictaban y la imponían (…) el propio sujeto social de la revolución clasista. Ellos tenían el poder de la coerción  y el aparato del estado había achicado su jurisdicción a los recintos dónde estaban (…)”[21]



CONCLUSIÓN GENERAL
Ambos períodos tienen un antecedente similar: los líderes que mantenían la unidad Federal del país, fueron anulados,  Rosas y Perón.  Luego sobrevienen en el país luchas de distintos sectores  opositores tratando de acceder al poder.
Posteriormente se produce una crisis de la hegemonía de Buenos Aires  sobre las provincias en ambos períodos. Tanto en un momento como en el otro  se sigue ejerciendo la coerción con el aparato  del estado, con base en Buenos Aires, sobre las provincias. Sin embargo, en estos períodos estudiados la sociedad, las clases populares de las provincias, ya no dan su consenso, y es ahí dónde aparecen las montoneras, los “Felipe Varela”  y el Cordobazo con los “Agustín Tosco”.





BIBLIOGRAFIA       
-       De Paoli, Pedro (1964) Sarmiento. Buenos Aires. Ediciones Teoría. Pag. 305
-       Di Meglio, Gabriel. (2012) Historia de las Clases Populares en la Argentina.    Sudamericana
-       Cena, Juan Carlos (2000) El cordobazo, una rebelión popular. Art. Galina, Nestor El Cordobazo: Lucha de Clases y Crisis de Hegemonía. Buenos Aires. Edit. La Rosa Blindada (Pag.172)
-       Cooke, John William (1970) Peronismo y Revolución. Ediciones Tipo Fanzine. [On line] Disponible: http://issuu.com/tipofanzine/docs/jwcooke_peronismo_y_revolucion
-       Hernández, José (1960) El Gaucho Martín Fierro. Buenos Aires. Eudeba
-       La Nación Argentina. 3 de Febrero de 1865.  
-       O’Donnell, Pacho, Pigna, Felipe y Otros. (2012) La otra historia. Buenos Aires. Ariel.    
-        O´Donnell, Guillermo. El Estado Burocrático Autoritario                                                                                                                                                                                                                                                                                                             
-       Peña, Milciades. (1969) El Paraíso Terrateniente. Ediciones Ficha
-       Rosa, José María. (1964) La guerra del Paraguay y las montoneras argentinas. A. Peña Lillo. Pag.261
-       Walsh, Rodolfo. Cordobazo. [On line] Disponible: http://www.elortiba.org/cbazo.html



[1] O’Donnell, Pacho, Pigna, Felipe y Otros. (2012) La otra historia. Buenos Aires. Ariel. Pag. 117
[2] Rosa, José María. (1964) La guerra del Paraguay y las montoneras argentinas. A. Peña Lillo. Pag. 79
[3] Idem anterior: Pag. 79
[4] O’Donnell, Pacho, Pigna, Felipe y Otros. (2012) La otra historia. Buenos Aires. Ariel. Pag. 118
[5] Idem anterior. Pag. 136 y 137. Lo aclarado entre (  ) pertenece a la autora de este trabajo.
[6] La Nación Argentina. 3 de Febrero de 1865
[7] Rosa, José María. (1964) La guerra del Paraguay y las montoneras argentinas. A. Peña Lillo. Pag. 255
[8] Idem anterior. Pag. 255. Lo aclarado entre (  ) pertenece a la autora de este trabajo.
[10] Rosa, José María. (1964) La guerra del Paraguay y las montoneras argentinas. A. Peña Lillo. Pag.261
[11] Hernández, José (1960) El Gaucho Martín Fierro. Buenos Aires. Eudeba
[12] O’Donnell, Pacho, Pigna, Felipe y Otros. (2012) La otra historia. Buenos Aires. Ariel. Pag. 119. Lo aclarado entre (  ) pertenece a la autora de este trabajo.
[13] Di Meglio, Gabriel. (2012) Historia de las Clases Populares en la Argentina. Sudamericana. Pag. 388
[14] Peña, Milciades. (1969) El Paraíso Terrateniente. Ediciones Ficha. Pag. 24
[15] idem anterior
[17] Cooke, John William (2011) Peronismo y Revolución. Ediciones Tipo Fanzine. [On line] Disponible: http://issuu.com/tipofanzine/docs/jwcooke_peronismo_y_revolucion Pag. 259
[18]Walsh, Rodolfo. Cordobazo. [On line] Disponible: http://www.elortiba.org/cbazo.html

[19] Cena, Juan Carlos (2000) El cordobazo, una rebelión popular. Art. Galina, Nestor. El Cordobazo: Lucha de Clases y Crisis de Hegemonía. Buenos Aires. Edit. La Rosa Blindada (Pag.172)
[20] Idem anterior
[21] Idem anterior